TEXTO DE : https://barrososemminas.org/2025/
Desde agosto del año pasado, muchas cosas han cambiado: la violencia corporativa y estatal se ha intensificado.
PERO TAMBIÉN NUESTRA RESISTENCIA.
Al no poder acceder al terreno para la prospección —una de las condiciones exigidas en la Declaración de Impacto Ambiental que recibió en mayo de 2023—, la empresa solicitó una servidumbre administrativa al Estado, que le fue concedida en diciembre de 2024. En enero de 2025, la población local organizó una protesta en Covas do Barroso contra esta decisión.
En febrero de 2025, también se interpuso una medida cautelar contra esta servidumbre, la cual fue posteriormente aceptada por el juez. Sin embargo, quince días después, el Ministerio del Ambiente presentó una resolución motivada, argumentando que estas exploraciones son de interés nacional.
Desde diciembre, la empresa ha estado trabajando prácticamente a diario en terrenos privados y baldíos, contra la voluntad de la población, talando árboles, perforando el suelo y destruyendo lo ajeno. En varias ocasiones, vecinos han acudido al terreno para impedir que la empresa trabaje fuera de la zona de servidumbre.
En enero de 2025, la Asamblea de Accionistas de las Tierras Comunes de Covas do Barroso aprobó por unanimidad la rescisión del contrato de arrendamiento de 2006 que permitía a la empresa operar en dieciséis hectáreas de terrenos baldíos. A pesar de haber perdido la concesión, la empresa continúa ocupando el área, actuando así ilegalmente.
En marzo de 2025, la Comisión Europea impuso la clasificación del proyecto minero como proyecto «estratégico» en virtud del Reglamento Europeo de Materias Primas Críticas. La UDCB impugnó esta decisión ante la Comisión Europea en junio de 2025.
En los últimos meses se ha intensificado el clima de vigilancia en el pueblo: la empresa instaló cámaras de vigilancia y contrató guardias de seguridad privados, ahora residentes del pueblo, que recorren los cerros y las calles las 24 horas del día, trayendo consigo una sensación generalizada de malestar e inseguridad.
Finalmente, la población local fue informada en mayo sobre la existencia de una nueva solicitud de servidumbre administrativa al Estado, por parte de la empresa –la cual también ha sido impugnada.
Desconocemos toda legitimidad en esta acción de la empresa y el Estado. La resistencia a estos abusos es cotidiana, en los pueblos y más allá, de diversas formas y en diversos frentes. El campamento es un frente más en defensa de los derechos del pueblo, las tierras comunales, las montañas y las aguas. Es un momento en el que nos unimos y gritamos con fuerza: Barroso no está en venta.